

Moisés Agosto Rosario
Escritor
La voz es esa criatura ajena entre el lenguaje y el cuerpo, y en este libro es siempre una voz que viene de lejos y que viene de lo alto. Por eso, las palabras que intentan descifrarla son palabras de altura, como Supernal o Primeval, indicadores de un espacio superior que nos roza con su presencia. En este libro no es incidental que las palabras más potentes sean ajenas o extranjeras. Cuando se leen en el espacio del poema, sin embargo, dejan de ser meramente anglo sajonas, como es el caso de estas dos, y forman parte del lenguaje del poema, un lenguaje que ya no es tampoco meramente español. De hecho, los nombres con que el poeta bautiza sus criaturas, sacados de la tradición científica de la nomenclatura binomial, que supuestamente le asignaría el philum y la especie de su pertenencia, son casi siempre neologismos tan fascinantes como caprichosos, engendros a su vez tan autónomos como los poemas, como si cada nombre fuese también un micro poema dentro del poema. David Caleb Acevedo le da una nueva dimensión al título tan trillado de escritor bilingüe. No se trata en él de las limitaciones supuestas del poeta latino sin dominio pleno de una lengua materna, sino del poeta para quien la poesía es una lengua materna.
Rubén Ríos Ávila
Crítico y catedrático, UPR
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